El precio de esperar
a sentirte capaz
Quieres empezar a generar ingresos online, pero sigues pensando que no sabes suficiente para ofrecer algo por lo que alguien pagaría.
eso que ya sabes y que podría ayudar a alguien, y ponlo a prueba con una persona real en 72 horas.
No hice esta guía para decirte: “cree más en ti”, “sal de tu zona de confort”, “tú puedes con todo”.
Cuando empecé a buscar cómo ganar dinero online, ese tipo de mensajes me salían por todos lados. Y no es que estuvieran mal. Pero cuando pensaba “no sé hacer esto”, que alguien me dijera “solo tienes que creer en ti” no cambiaba gran cosa.
Porque yo no necesitaba otra frase bonita. Necesitaba razones para empezar a creerme capaz.
Y eso es lo que quiero que empecemos a construir aquí.
Yo confundía “todavía no sé hacerlo” con “yo no soy capaz de hacerlo” .
Y parecen casi lo mismo. Pero no lo son. Para nada.
Antes de entrar a este mundo, prácticamente todo lo que hago hoy me parecía ajeno.
Tampoco tenía una visión divina de mi futuro pensando:
“sí Alexa, tú naciste para esto.” 😂
Todo lo contrario.
A los 29 había llegado a dirigir un spa. Había construido una carrera. Tenía un buen puesto. Tenía una vida que, al menos desde afuera, parecía tener cierta dirección.
Y a los 33 perdí ese trabajo. De repente estaba preguntándome: “¿y ahora qué carajos hago?”
Y ahí empezó una etapa medio incómoda.
Porque una cosa es empezar de cero cuando tienes 18 y nadie espera que sepas qué estás haciendo.
Y otra es cambiar de rumbo después de años trabajando, cuando tu familia ya tiene una idea de quién eres y tú también.
Cuando empecé con todo esto de los productos digitales y el marketing, hubo gente cercana que no lo entendía ni creía mucho en eso.
Y sí… me daba vergüenza.
Lo que para ti ya es básico puede ser justo lo que otra persona todavía necesita aprender.
Hace poco una alumna llegó al módulo de Canva y me dijo que le encantaba cómo lo explicaba porque iba paso por paso: dónde picarle, qué hacer primero y qué venía después.
Y para mí muchas de esas cosas ya son tan normales que podría pensar: “pero esto es súper básico.”
Claro. Básico para mí, porque ya sé hacerlo. Ella apenas estaba empezando.
Y seguramente tú también tienes cosas así.
Y como para ti ya es normal, es fácil pensar:
Y antes de asumir que no tienes nada útil para ofrecer, vamos a mirar qué sabes hacer, qué problemas ya resolviste y qué aprendiste en el camino.
Olvídate de ser “experto” por un segundo.
Porque en cuanto aparece esa palabra, uno solito empieza a bajarse puntos:
Y así terminas descartando cosas que sí sabes hacer antes de siquiera mirarlas.
No pienses todavía si se puede vender. No decidas si es “demasiado básico”. Primero sácalo de tu cabeza y ponlo aquí.
Ahora mira tus respuestas. Y presta especial atención a cualquiera en la que tu cabeza haya dicho: “nah… pero eso no cuenta.” Porque ahí puede estar justamente uno de tus puntos ciegos.
Toma cada cosa que escribiste y pregúntate:
No significa que ya tengas un producto digital listo para vender.
Significa que sabes algo que puede ayudar a otra persona a resolver un problema, avanzar más rápido o evitarse algunas vueltas.
Pero mientras sigas diciendo “eso no cuenta”, esa persona va a seguir buscando la solución en otro lado.
Hace poco una alumna me dijo:
Ese miedo también lo tuve cuando empecé.
Por eso no arranqué dando mentorías grupales ni haciendo llamadas en vivo. Empecé con productos digitales simples: PDFs, guías y recursos sobre cosas que sí sabía explicar, sin acompañamiento.
Y sí, siempre va a haber alguien que sepa más que tú. Pero:
Para empezar, no necesitas tener respuesta para absolutamente todo. Necesitas conocer bien lo que estás enseñando y poder cumplir con lo que prometes.
Tal vez hay cosas que sí intentarías… si nadie pudiera verte al principio.
A veces no es empezar lo que da miedo. Es pensar:
Y por evitar sentirnos así, terminamos postergando cosas que sí queremos hacer.
Imagina que durante un año nadie que conoces pudiera enterarse de lo que estás haciendo. Ni familia. Ni amigos. Ni compañeros de trabajo. Nadie.
Porque muchas veces esa persona ni siquiera está pensando en nosotros.
Así que cuando aparezca el “qué van a decir”, no intentes esperar a que deje de importarte.
Créeme, sé lo incómodo que se siente. Hoy puedo prender una cámara y hablar natural, pero no empecé así.
Para llegar a los videos que hoy hago, tuve que hacer un montón mal. Trabarme, repetir veinte veces una frase, borrar videos, sentirme rarísima y verme fatal antes de empezar a sentirme cómoda.
No esperes a sentirte natural para empezar.
Hay una trampa que parece progreso. Cuando sentimos que todavía no sabemos suficiente, nuestra solución favorita es: aprendemos más.
Y aprender está bien. Mira todo lo que yo estudio.
El problema es cuando aprender se convierte en la manera de evitar hacer.
Cuando llevas semanas “preparándote” para algo que solo podrías aprender haciéndolo. Puedes pasar seis meses “trabajando en tu negocio” sin haber puesto nada delante de una persona real.
Puedes estudiar ventas todo lo que quieras, pero hay cosas que solo aparecen cuando alguien te dice: “está muy caro.”
Puedes estudiar contenido durante meses, pero no vas a saber qué entiende la gente hasta que publiques.
Puedes investigar qué producto crear, pero seguirás adivinando hasta que alguien real lo use, te pregunte o te diga: “esto era justo lo que necesitaba” o “esta parte no la entendí.”
Cuando aparezca “primero necesito saber más”, pregúntate:
¿esto que voy a aprender cambia realmente mi siguiente paso… o me está dando una excusa para no hacerlo todavía? Auch 👀.
Piensa en algo que hoy haces con facilidad.
Conducir. Cocinar. Cuidar a tus hijos. Hablar con clientes. Usar una herramienta. Resolver algo en tu trabajo.
¿Tenías la misma seguridad la primera vez?
Seguramente no.
Primero lo hiciste medio mal. Después repetiste, corregiste y mejoraste.
Hasta que un día dejaste de preguntarte “¿podré con esto?” porque ya tenías suficientes pruebas de que podías manejarlo.
Muchas veces no te falta confianza. Te faltan repeticiones.
No tienes que esperar a sentirla para empezar. Empiezas, consigues una prueba. Luego otra.
Tu Prueba de 72 Horas
Ahora toca hacer algo con todo esto.
No vas a montar un negocio en 72 horas. Quiero algo mucho más pequeño:
Vuelve a tus respuestas y escoge una. Solo una.
Pregúntate: ¿cómo podría hacer esto útil para alguien en los próximos tres días?
No tienes que venderlo. Todavía no me importa 🤭. Primero quiero que veas si eso que a ti te parece tan normal realmente le sirve a alguien más.
ESO es información real. Porque ahora no estás imaginando si podría funcionar. Ya tienes una reacción real.
Cambias algo. Otra forma de explicarlo. Otro problema. Otra persona. Otra prueba.
“No sé hacerlo” no es lo mismo que “no puedo hacerlo”.
Durante años yo traté esas dos frases como si significaran lo mismo.
Y sí, había cosas que no sabía hacer. Todavía. Ese era el pedazo que me faltaba.
Ahora, cuando aparece algo que no sé hacer, intento cambiar la pregunta.
No necesitas demostrarte hoy que puedes con todo.
Descarga tu workbook con todas tus respuestas y guarda esta hoja para volver a verla después de hacer tu Prueba de 72 Horas.
Ahora haz la pequeña prueba que escribiste. Porque leer esto fue reflexión.
Lo que hagas después es lo que empieza a convertirse en evidencia.
Para eso creé AlÉxito Digital .
Ahí te enseño qué construir, en qué orden hacerlo y cómo pasar de una idea a tener tu primer producto digital a la venta, sin tener que descifrar cada pieza por tu cuenta.
Y te lo explico como me habría gustado que me lo explicaran a mí:
Pero en el orden en el que realmente las necesitas.