Lo que viviste
Errores, cambios, procesos, logros, primeras veces y momentos reales.
Un mapa para reunir lo que sabes, lo que has vivido, cómo piensas, a quién ayudas y todo lo que puede alimentar tu contenido.
Errores, cambios, procesos, logros, primeras veces y momentos reales.
Tu criterio, opiniones, conclusiones, cosas que cuestionas y lo que hoy ves diferente.
Procesos, herramientas, conocimiento y cosas que puedes hacer más sencillas para alguien.
Curiosidad, alivio, identificación, sorpresa, deseo, confianza o ganas de actuar.
Puedes enseñar desde una historia, una experiencia, una opinión, una emoción o una situación que tu cliente reconoce.
Te enseño dónde hacer clic, qué configurar y cómo publicarla.
Te cuento qué me confundía, qué terminó haciéndome clic y qué hubiera querido que alguien me explicara desde el principio.
Te explico qué partes sí necesitas para vender y qué puede esperar.
Además, Systeme.io no sirve para una sola cosa. Puedo hablar de páginas, funnels, email marketing, automatizaciones, cursos, membresías, checkout o incluso afiliados: puedes recomendar la plataforma y ganar una comisión.
Una herramienta puede darte decenas de posibles contenidos si dejas de verla como “otro tutorial”.
Procesos, herramientas, pasos y conocimiento.
Errores, decisiones, cambios, logros y primeras veces.
Opiniones, conclusiones y cosas que hoy ves diferente.
Lo que pruebas, construyes, documentas o estás aprendiendo.
Preguntas, frustraciones, deseos, miedos y situaciones reales.
Oferta, resultados, objeciones, proceso y demostraciones.
Un eBook, curso, programa, servicio o producto.
Para consultoría, sesiones 1:1 o servicios.
Productos o herramientas como afiliado.
Colaboraciones, patrocinios y oportunidades.
Una audiencia que quiere seguir aprendiendo contigo.
Ser reconocido por lo que sabes dentro de tu nicho.
Lugares, rutinas o cosas que disfrutas.
Pareja, familia, amigos, mascotas o cómo hablas de tus relaciones.
Tu humor, energía, forma de hablar, reaccionar o contar historias.
Libros, música, deporte, comida, lugares o hobbies.
Las cosas que constantemente defiendes, eliges o proteges.
Cómo enseñas, tomas decisiones y cómo ves tu industria.
Con el tiempo, esos pequeños detalles hacen que alguien no solamente conozca lo que haces. También empieza a conocerte a ti.
Y ahí es donde poco a poco empiezas a construir una marca personal.
Ideas, hooks, storytelling, guiones, grabación, edición, publicación y marca personal.
Qué vender, precios, bonos, páginas de venta, funnels, lanzamientos y conversión.
ChatGPT, ManyChat, Systeme.io, IA, automatizaciones, integraciones y sistemas.
Organización, estrategia, productividad, métricas, procesos, crecimiento y decisiones.
Disciplina, constancia, miedo, comparación, enfoque, confianza, errores y aprendizajes.
Rutinas, ejercicios, técnica, progresión, fuerza y cardio.
Calorías, proteína, recetas, planificación y suplementos.
Constancia, motivación, organización, sueño y disciplina.
Descanso, movilidad, lesiones, estrés y recuperación.
Muebles, metros, circulación y funcionalidad.
Paletas, texturas, combinaciones y acabados.
Luz natural, lámparas, temperatura y sensación.
Almacenamiento, orden, espacios pequeños y soluciones prácticas.
Eso es todo lo que buscamos con los pilares: tener claro cuáles son los temas que quieres repetir y desarrollar dentro de tu contenido.
Puedo hablar de lo que sentí cuando ocurrió.
De lo que entendí sobre depender de una sola fuente de ingresos.
De por qué decidí aprender habilidades nuevas.
O puedo tomar solamente una parte de esa experiencia y utilizarla para abrir una enseñanza.
Pensaba que la venta dependía de explicar más, responder más objeciones y hacer el producto sonar irresistible.
Hacer más claro qué va a obtener la persona, cómo funciona, para quién es y qué riesgo siente al tomar la decisión.
Eso ya no es solamente enseñar ventas. Es mostrar cómo tú entiendes las ventas después de haber aprendido y experimentado.
Ahí hay confusión, exceso de información y falta de claridad.
No solo quiere decorar mejor. Quiere entender qué está haciendo que el espacio no funcione.
Ahí aparecen frustración, culpa y una situación que se repite.
Eso te dice mucho más que simplemente: “quiere mejorar su piel”.
Hooks, historias, objeciones, ejemplos y temas de contenido. Porque ya no estás hablando de un problema genérico. Estás hablando de algo que esa persona reconoce en su propia vida.
Pasos, tutorial, herramienta o explicación.
Una experiencia, un error, una conversación o una decisión.
Qué aprendiste, qué cuestionas o qué hoy harías diferente.
Algo que estás creando, probando o aprendiendo.
Una emoción, situación o pensamiento que reconoce.
Problema, deseo, resultado y oferta.
Primero decidimos qué queremos decir y cómo queremos abordarlo. Después veremos si funciona mejor hablando a cámara, con voiceover, B-roll, carrusel u otro formato.
“Tengo 33 años y hace cuatro meses perdí mi trabajo…” No empiezo con un tip. Empiezo con algo que pasó en mi vida y abre una pregunta natural: ¿qué hizo después?
Después cuento que ahora puedo trabajar desde casa, pasar más tiempo con mi pareja y nuestros perros y tener más libertad. Pero no solamente lo digo. Lo estás viendo mientras lo cuento.
Ahí pasamos
de mi historia
a algo
que también le sirve
a quien está mirando.
Nicho.
Producto.
Sistema.
Contenido.
Las imágenes
no están ahí
para rellenar.
Ayudan a sentir,
entender
y creer
lo que estoy contando.
Es la continuación natural de lo que la persona acaba de ver: “si quieres entender este modelo con más detalle, aquí puedes seguir.”
Cómo abre, cómo desarrolla y qué estructura está utilizando.
Una experiencia, una enseñanza, una perspectiva, un problema o una idea.
Tomas la lógica de la referencia y la llevas a tu propia idea.
Tu punto de partida para volver a tus historias, pilares, ideas, cliente y perspectiva.