Lo que viviste
Errores, cambios, procesos, logros, momentos incómodos y cosas que todavía estás viviendo.
Puedes tener información correcta, una cámara perfecta y una edición increíble...
y aun así crear algo que no provoca absolutamente nada.
Porque las personas no conectan solamente con información.
Conectan con historias, emociones, perspectivas, identidad, curiosidad y experiencias que reconocen en su propia vida.
Por eso aquí no empezamos preguntando:
“¿qué truco puedo enseñar?”
También vamos a preguntar:
“¿qué he vivido?”
“¿qué pienso?”
“¿qué he aprendido?”
“¿qué me cambió?”
“¿qué quiero que la otra persona sienta?”
Errores, cambios, procesos, logros, momentos incómodos y cosas que todavía estás viviendo.
Tu criterio, opiniones, contradicciones, cosas que ves distinto y creencias que cambiaron.
Procesos, herramientas, conocimiento y cosas que puedes hacer más fáciles para alguien.
Curiosidad, alivio, identificación, sorpresa, deseo, confianza o ganas de actuar.
Encuentra materia prima fuera de ti y dentro de ti.
Psicología, emoción, criterio, historias y mensaje.
Elige cómo contar y consigue material que realmente puedas usar.
CapCut I, CapCut II y carruseles en Canva.
CTA, publicación, reutilización, planificación y sistema.
Antes de escribir un guion necesitamos materia prima. Primero aprendemos a encontrarla afuera. Después aprendemos a encontrarla dentro.
Aprende a mirar contenido sin convertirte en copia de quien estás mirando.
Ya no vas a guardar contenido simplemente porque “se ve cool”. Vas a empezar a mirar qué puedes aprender de él.
Dirección, territorios, historias, perspectiva, persona y voz.
No es un ejercicio que llenas y nunca vuelves a mirar. La usaremos para generar ideas, escribir mensajes, construir historias y decidir qué publicar.
Y una idea puede salir de algo que viste, algo que sabes, algo que viviste, algo que piensas o algo que todavía estás intentando entender.
Tener una idea no significa que alguien vaya a querer escucharla. Aquí aprendemos qué hace que una idea importe.
Atención, emoción, identidad, curiosidad y acción.
Antes de crear una pieza: ¿qué quiero que piense? ¿qué quiero que sienta? ¿qué quiero que haga después?
Una pieza también puede aportar porque entretiene, pone palabras a una emoción, hace sentir acompañado, cambia una perspectiva, genera curiosidad o ayuda a alguien a verse diferente.
Historias, errores, opiniones, cambios de idea y momentos que te dieron perspectiva.
No necesitas fabricar una historia dramática. La confianza aparece cuando la experiencia, el aprendizaje y la perspectiva son reales.
Ángulo, hook, desarrollo, historia, curiosidad, payoff y CTA.
Porque el problema muchas veces no es que “no tienes ideas”. Es que todavía no has aprendido cuántas maneras existen de entrar a una misma idea.
Una buena idea no tiene una sola forma correcta. Vamos a elegir cómo conviene contarla y después conseguir el material necesario.
HABLA · NARRA · MUESTRA · DESLIZA · DEMUESTRA
Tú frente a cámara. Ideal cuando tu voz, criterio, reacción o explicación son protagonistas.
La voz lleva el mensaje mientras las imágenes construyen contexto, ritmo y emoción.
Una idea breve, una emoción, una observación o algo que funciona mejor cuando lo ves.
Perfecto para desarrollar una idea por pasos, comparaciones, listas, reflexión o storytelling visual.
Si puedes mostrar cómo se hace, muchas veces es mejor mostrarlo que explicarlo durante dos minutos.
Cámara, voz, naturalidad, B-roll, voiceover y batching.
Imagina una persona al otro lado. Puedes mirar, pensar, regresar, equivocarte y volver a decir una frase. Todo eso después se edita.
Ahora sí. Tenemos mensaje y tenemos material. Primero aprenderás a hacer que una pieza funcione. Después aprenderás a enriquecerla.
Cortes, limpieza, audio, texto y subtítulos.
Si el video ya se entiende, fluye y se puede consumir sin esfuerzo, ya tienes una pieza funcional. Todo lo demás es una capa extra.
B-roll, overlays, imágenes, keyframes, audio, música y efectos.
Lo que dices, lo que aparece escrito y lo que mostramos pueden trabajar juntos desde los primeros segundos.
Estructura, diseño, plantillas, sistema visual e IA.
Crear una portada, sistema tipográfico, paleta, slides internos y CTA manualmente.
Cómo escoger una plantilla que sí tenga sentido y modificarla hasta que deje de parecer “plantilla de Canva”.
Usar IA como punto de partida para composición, visuales o variaciones, sin dejarle a la herramienta decidir tu mensaje.
Paleta, tipografías, tratamiento de imágenes, jerarquía, portada y reglas simples para que el siguiente carrusel no vuelva a empezar desde cero.
Por eso CapCut y Canva aparecen después de psicología, criterio, mensaje y formato. La herramienta ejecuta. No decide qué vale la pena decir.
Crear una buena pieza una vez es útil. Tener un proceso que puedas repetir es otra cosa.
CTA, captions, Stories, siguiente pieza y oferta cuando corresponda.
¿Qué quiero que haga? ¿Qué necesita sentir antes de hacerlo? ¿Mi pieza realmente construyó ese puente?
Cómo introducir productos, servicios o recursos sin convertir cada publicación en un comercial.
Series, parte dos, open loops y formas de dar una razón real para volver.
Calendario, dificultad, batching, reutilización, bancos y feedback.
Reel → carrusel. Carrusel → talking head. Historia → voiceover. Comentario → siguiente pieza. Una idea no tiene que morir después de una publicación.
Qué llamó atención. Qué generó conversación. Qué guardaron. Qué preguntaron. Qué repetir. Qué ajustar.
No son 21 clases más. Son 21 oportunidades para usar el sistema hasta que deje de sentirse como algo que estás intentando recordar y empiece a sentirse como algo que sabes hacer.
Referencias, perspectiva, hooks, emociones, talking head e historias.
Voiceover, B-roll, carrusel, comparación, curiosidad y reutilización.
Series, pieza comercial, reciclaje, batching y una semana diseñada por ti.
Quiero que puedas abrir tu teléfono, encontrar una idea, saber qué quieres provocar, escoger cómo contarla y llevarla hasta publicada sin sentir que estás inventando el proceso otra vez.