Mi Universo de Ideas
No se llena una sola vez. Cada vez que te pase algo, un cliente te diga algo o cambies de opinión, vuelves y lo guardas. Cuando quieras crear, sacas una idea de aquí.
Mi Universo de Ideas
Tu memoria de contenido: todo lo que ya tienes para hablar, ordenado para que puedas encontrarlo.
Tu Universo es tu memoria. Tus ideas salen de aquí.
La primera vez lo construyes en orden. Después este inicio se convierte en tu Universo: entras, guardas algo nuevo o sacas una idea.
¿Qué quieres que cambie en tu vida gracias a lo que estás construyendo?
Sí, puede ser ganar más dinero. Pero intenta llegar un poquito más lejos: ¿para qué quieres ese dinero, esa libertad, ese reconocimiento o esa oportunidad?
Ver ejemplos que pueden ayudarte a pensar
¿Qué quieres que tu contenido haga por ti?
Crear contenido no se trata solamente de conseguir seguidores. Esa atención puede ayudarte a construir algo concreto alrededor de lo que haces. Lo que vendes lo guardas más adelante, en su propio cajón.
Ver algunas posibilidades
Mis pilares
Los pilares son las conversaciones a las que vuelves una y otra vez. Un pilar no es una idea: es un territorio del que pueden salir cientos de ideas. Puedes tener 3 o 10, y agregar uno nuevo cuando descubras un tema que se repite.
Ver ejemplos en distintos nichos
Fitness: entrenamiento · alimentación · hábitos + estilo de vida · recuperación + rendimiento.
Decoración: distribución de espacios · color + materiales · iluminación + ambiente · organización + funcionalidad.
¿No sabes cuáles son tus pilares? Empieza por aquí
Mis historias
No necesitas saber cómo convertirlas en contenido todavía. Aquí solo las guardas para que no se te olviden. Cada vez que te pase algo, vuelve y agrégalo.
¿Qué tipo de historias puedo guardar?
Mis perspectivas
Con experiencia empiezas a cuestionar cosas que antes dabas por ciertas. Cada cambio de opinión es una perspectiva nueva: no reemplaza la anterior, se suma.
Ver el ejemplo de la clase
HOY: “Muchas veces no necesitas convencer más. Necesitas reducir la duda.”
¿A quién estás intentando ayudar?
No imagines “a toda tu audiencia”. Piensa en una persona concreta. Puede ser un cliente real, alguien que conoces o incluso una versión anterior de ti.
¿Cómo aparece su problema en su día a día?
No respondas con palabras de marketing. Escribe situaciones reales y frases que esa persona podría decir. Lo que vayas escuchando de clientes reales lo guardas en el cajón “Lo que escucho”.
Ver ejemplos de la clase
“Tengo una idea, pero he visto tantas herramientas que ya no sé cuál debería usar primero.”
DECORACIÓN
“Compro cosas que me encantan, pero cuando las pongo juntas mi sala nunca se ve como imaginaba.”
ALIMENTACIÓN
“Empiezo la semana comiendo bien, pero llega el viernes y siento que ya arruiné todo.”
BELLEZA
“He comprado tantos productos para mi piel que ya ni sé cuáles debería estar usando.”
Lo que escucho de mi cliente
Preguntas que te hacen, frases exactas, problemas que se repiten, deseos, objeciones. Cuando alguien te diga algo que te haga pensar “esto es contenido”, guárdalo aquí tal cual.
Lo que vendo
Cada producto, servicio o recurso abre muchas conversaciones: el problema que resuelve, los errores de quien todavía no lo tiene, las preguntas que te hacen, el proceso. Guarda uno por tarjeta. ¿Todavía no vendes nada? Déjalo vacío y vuelve cuando lo tengas.
Lo que estoy haciendo o aprendiendo
Lo que estás construyendo, probando o aprendiendo ahora. No necesitas haber llegado para hablar de ello: puedes contarlo mientras lo haces.
¿Qué hace que tu contenido se sienta como tú?
No necesitas convertir tu vida en contenido. Pero sí puedes permitir que tus gustos, personalidad, valores y forma de vivir aparezcan naturalmente mientras enseñas.
¿De qué quieres hablar?
Aquí no escribes el guion ni decides qué quieres provocar. Solo encuentras la semilla: qué quieres decir y de dónde sale. Tu Universo pone el resto y lo manda a CONECTA.
Nueva idea
No necesitas usar todo. Una entrada y, si te ayuda, una lente.